¿Complacer para no perder?

¿Complacer para no perder?

Las relaciones de parejas, sea cual sea su configuración (monógama o no) suelen traer una serie de complejidades que hacen de cada unión un trabajo donde día a día hay que atender, construir, entender, aprender, nutrir, explorar, innovar y más.

Muchas personas que han tenido experiencias con una o más parejas, suelen alegar que “mantener una relación es algo muy difícil y complicado”, por la gran cantidad de factores que implica sostener a flote ese vínculo. Es más, si son varios los implicados, como suele pasar en las relaciones abiertas o poliamorosas, hay quienes aseveran que es muy posible que esos enlaces tengan nivel de dificultad ultra complejo.

Por otro lado, tanto hombres como mujeres, sin importar sus preferencias sexuales, tienen estilos y maneras de ser, pensar y actuar que no siempre se alinean con otros, y la posibilidad de tener compatibilidad con alguien pone las cosas más engorrosas aún.

Ante esto, para poder tener una relación de pareja perdurable, la gente suele permitir cosas en pro del amor. Pasa entonces que uno de ellos o ambos ceden, aceptan y toleran ciertos comportamientos o peculiaridades.  

En ocasiones a esas particularidades se les suele restar importancia, ya que esa persona cuenta con características que la hacen ver más valiosa y opacan un poco aquello que no es tan atractivo, es un sacrificio con gusto, dirían algunos.

Algo importante a tomar en cuenta con esto de la aceptación es, ¿hasta qué punto, se puede ceder y tolerar ciertas cosas por amor? Bueno, si bien todo depende de cada individuo, sus gustos y lo que le parece agradable o no, es fundamental que cada quien tenga definido un margen o una línea, que delimite ese umbral de tolerancia y no se convierta en masoquismo patológico o violencia psicoemocional autoinfringida, donde se prefiere sufrir, antes que perder el ser que adora.

Es muy común ver como muchos hombres y mujeres permiten abusos, maltratos y desmanes por parte de sus parejas, con tal de mantener la relación, aceptan su vínculo tóxico y lo asumen como alguien más importante, poniendo su dignidad e integridad como algo insignificante.

Por ello es bueno saber, que estos límites se determinan en función de tu amor propio y en saber determinar cuando algo está afectando tu salud física, emocional y mental. Si bien es cierto que en el amor y la guerra todo es válido, en el caso de las relaciones debe haber mutuo acuerdo, respeto, responsabilidad, reglas de juego claras para ambos, mucha comunicación y honestidad en lo que se quiere y se hace.

Como lo que nos compete en esta web es hablar de la sexualidad y las buenas prácticas en este ámbito, abordaremos este tema de la complacencia, comentándoles sobre qué hacer a la hora de cuidar nuestra integridad y evitar caer en el error de sostener una relación dañina, por miedo a que el otro se vaya.

Muchas personas acceden a nuevas prácticas en la función sexual para salir de la rutina o para simplemente satisfacer una necesidad muy particular. Estos deseos pueden ser vistos como algo placentero o no, por ejemplo hay quienes disfrutan ver cómo su pareja tienen relaciones sexuales con otra persona, porque observar, ser vouyerista es algo que los excita mucho.

Partiendo de esto, sea cual sea las propuestas que te haga tu pareja, como: tener sexo oral, no usar preservativos, tener practicas sadomasoquistas, tener una relación abierta o cualquier cosa que se le ocurra, es importante que tomen en cuenta lo siguiente antes de dar el paso:

  • Aceptar sólo para evitar que te deje, es algo que debes evitar. “Ceder” para complacer un poco “relegando tu sentir a un lado” solo para que no se acabe la relación, no es para nada recomendable. Aceptar algo que no forma parte de tu deseo o tus ganas, difícilmente lo vas a disfrutar, es más, si tu autoestima está un poco desbalanceada, comenzarás a dudar de ti o del otro, o peor, al permitirlo, puede que te sientas mal y de forma consciente o inconscientes buscarás venganza por el dolor o la culpa que se te genera.
  • Poner en riesgo tu salud, por muy genial que sea estar con esa persona, la seguridad y el cuidado es algo que no se negocia o se otorga solo por preferencias de la otra persona o porque piensa que “usar condón es como comer caramelo con su envoltorio” y esto no es justificación suficiente. El uso del condón hoy día es de vital importancia, no solo para prevenir embarazos no deseados, si no para evitar enfermedades.
  • Pensar que, si no lo haces, buscará a alguien con quien hacerlo, es un miedo muy común, incluso muchos hombres y mujeres usan esto como estrategia de manipulación para forzar al otro a que haga lo que se desea. Muchas veces quien es obligado, cree que si cumple los deseos del otro la posibilidad de que se busque un tercero se minimiza, pero ceder no garantiza que el otro no intente buscar experiencias por fuera. Toma en cuenta entonces que si el otro te manipula o amenaza con estar con otras personas si no le cumples sus deseos, lo mejor es dejar esa relación hasta allí.
  • La Presión social en la mayoría de los casos, no es buena consejera. Que tus amigos o amigas lo hagan cosas que tú no, no te hacen tonto o mojigata. la actividad sexual de cada quien es muy personal y particular. Que en una reunión se sorprendan porque hayas comentado que nunca te han hecho un annilungus o porque todavía eres virgen y te hagan sentir mal o te destruyan moralmente, forzándote a que debes hacerlo porque estas “mal” y debes hacerlo pronto, sencillamente es algo para nada recomendable, asumir la posición que los demás establezcan como cierta no es lo más conveniente. El deseo debe nacer de ti, date el permiso de hacerlo solo cuando sientas que es el mejor momento, has encontrado la persona adecuada y  hayas tomado las medidas necesarias para disfrutarlo.
  • Nadie es dueño de nadie, a pesar del concepto sobre el matrimonio que expuso en uno de sus escritos el filósofo y teólogo Danés Søren Kierkegaard, que decía: “que el matrimonio es un acuerdo entre las partes para garantizar el uso exclusivo y perpetuo de los genitales del otro” el tener una relación con otro no te otorga el derecho de imponerte u obligarlo a hacer cosas a las que no esta dispuesto o no se siente cómoda. El estar en pareja no quiere decir que alguno de los involucrados deba estar en una posición de sumisión y bajo las ordenes del otro para complacer o satisfacer sus deseos, sin tomar en cuenta el bienestar propio. Toda relación debe ser respetuosa, se debe cuidar la integridad y dignidad de cada uno ante todo, el disfrute debe ser de todos los miembros, manteniendo un nivel de igualdad dentro de la relación.

Como mencionamos unos párrafos atrás, determinar una lista de qué cosas pueden aceptarse en una pareja a nivel general, podría ser una irresponsabilidad de mi parte, ya que cada individuo es diferente, las necesidades, gustos y deseos son una cuestión muy subjetiva, lo que yo podría aceptar de mi pareja o parejas, a otras personas le puede parecer desagradable o inaceptable, por eso, no existe algo de bueno o malo en lo que a  gustos se refiere, aquí lo que cabe es, qué tan sano, benéfico y adecuado es eso que se desea.

Todos queremos complacer al ser amado, verlos felices, sin embargo, la felicidad es algo que depende de cada quien, si bien nosotros podemos contribuir con momentos de alegría o dicha, es el otro quien decide que disfruta y que no.

Debemos entender que no estamos en esta vida para satisfacer las expectativas de otros y nadie tiene la obligación de cumplir las nuestras, ya que cada quien, como adulto, es responsable de su vida.

Ahora, también es cierto que, así como la autoestima es importante, la heteroestima (el valor que otros te dan) también resulta necesaria. En tal sentido, las relaciones de pareja es un dar y recibir, es reciprocidad, es como la misma palabra lo dice: Pareja (igual o semejante), es estar al mismo nivel del otro, ni uno por encima o por delante del otro (a menos que esa postura sea en la cama), es un enlace donde los involucrados se complementan para estar en equilibrio y poder disfrutar ser y hacer en igual medida.

Este equilibrio de la pareja, no tiene que ver con medidas, no es quien tiene o puede más, se trata de poder disfrutar de todo cuanto sea posible, que la felicidad sea alegría para el otro y viceversa. Compartir no es estar siempre juntos haciendo las mismas cosas, es poder hacer cosas juntos o separados y luego compartir sus vivencias

Sabiendo esto, el nivel de aceptación debe estar determinado, por cuán cómodos, tranquilos, agradados, respetados, seguros y felices nos sentimos a la hora de ceder ante las necesidades de otros.

Para cerrar, algo sumamente importante, si no es de tu agrado, háblalo, la sinceridad y la honestidad es importante en las relaciones de pareja, comenta tus inquietudes, resuélvanlo juntos, busquen alternativas, si se aman de verdad, la comprensión y el respeto les ayudará a que en algún momento, puedan satisfacer sus necesidades de la mejor forma.

Rafael Tapias

Director Especialista Dinámica Social y Ecología Humana, Investigador, Escritor, Conferencista, PsychoSocial Trainer

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