¿El Rosa para las Niñas y el Azul para para los Niños?

¿El Rosa para las Niñas y el Azul para para los Niños?

La respuesta será siempre un rotundo NO, de hecho esta aseveración está siendo
eliminada del contexto gracias a las acciones y actividades del colectivo o movimiento
LGBTIQ+ porque es un «estereotipo de género» denominado estereotipo género-cromático. Pero lo cierto es que los colores no están asociados biológicamente a ningún sexo.

Los estereotipos de género son creencias sobre las características y roles típicos que los
hombres y las mujeres tienen que tener y desarrollar en una etnia, cultura o en la
sociedad en general. Lo lamentable de ellos es que crean prejuicios dentro en la gente y por ende discriminación, Y no sólo la discriminación es para mujeres biológicas sino también para personas con género fluido o con diferencias en identidad sexual o de género.

Algunos ejemplos de los estereotipos de género reseñados anteriormente son:

● Colores: por lo general se le atribuye el rosado, el morado o rojo a las niñas y el
azul, verde y gris a los niños.

● Actitudes: en este caso es un poco más extremo porque la sociedad indica que
algunos gestos o actitudes que son para niños y otras para niñas, por ejemplo: cruzar las piernas, mover mucho las manos, caminar de una determinada manera,
tocarse mucho el cabello, llorar, entre otras.

● Juegos: es típico que se escuche cosas como que el fútbol y el béisbol son para los
niños y la natación y la gimnasia para las niñas

● Juguetes: muchas personas indican que las muñecas son para las niñas y los
balones y pelotas son para los niños.

Por tanto los estereotipos de género sirven para definir metas y expectativas para ambos sexos, marcando diferencias entre hombres y mujeres y justificando la discriminación hacia estas últimas. Esto se puede evidenciar desde la convivencia familiar hasta en el tema laboral.

Hay falsas creencias que deben ser exterminadas dentro del vocabulario y la conciencia del colectivo, entre ellas las siguientes:

● A las mujeres se le dan mejor los trabajos manuales, donde empleen motricidad
fina, pulso o delicadeza. Esto es totalmente falso sino no existieran dentistas
hombres, orfebres o cirujanos en el mundo.

● Los hombres tienen menos absentismo laboral. Falso, los hombres sufren de mayor
depresión laboral que las mujeres.

● Las mujeres tienen menos autoridad para dirigir un equipo de trabajo y ser líderes.
Falso, prueba de eso podemos ir al pasado y pensar en Marie Curie, Margaret
Tatcher, Michelle Bachelet o en la Reina Isabel II de Reino Unido por citar algunas.

● Los hombres modernos ahora son Amos de Casa. Falso, aunque existan hombres
que trabajen en casa igualmente el campo laboral está dominado por el sexo
masculino.

En el pasado, antes de 1940 a los niños en los jardines o escuelas se les vestía de color
blanco debido a la facilidad de lavar en caso de que se ensuciaran además según Paoletti (1992): «se evitaba el error de vestir al niño o niña de manera incorrecta y que crecieran pervertidos» Los tonos pasteles llegaron como tendencia en el siglo XIX, pero en ningún caso para definir género. No es hasta después de la I Guerra Mundial cuando encontramos la primera diferenciación entre estos dos colores. Y aquí viene la sorpresa: la revista Earnshaw’s Infants’ Department (1918)* publicó lo siguiente: “La regla generalmente aceptada es rosa para los chicos y azul para las chicas. La razón es que el rosa es un color más decidido y fuerte, más adecuado para los niños, mientras el azul, que es más delicado y refinado, es mejor para las niñas”.

Esto era la tendencia y, como todo, tardó en calar en la sociedad, eso y que cada gran
almacén decidía por sí mismo qué color asignar a cada sexo, como recogió la revista Time (1927), sin embargo ya en el siglo XX se cambió este estereotipo. Es evidente que es la presión social la que sugiere cuál es el color que se «debería» utilizar en cada género, sin embargo, esto no es necesario porque simplemente son colores y los niños nunca van a diferenciar cuál es el color que les corresponde supuestamente, como todo buen prejuicio los padres siempre son los responsables. Este tipo de prejuicios en torno a los estereotipos de género lo único que contribuyen es a educar a niños y niñas con una mentalidad cerrada, cultiva mujeres que se autodenominan incapaces y a hombres que no son capaces de lidiar con el fracaso, niñas que solo sueñan con ser mantenidas y niños machistas y discriminadores, ahora puedes ver cuán importante es que eduques a tus hijos sin estos. Como siempre mis consejos son objetivos y claros, a los padres les digo ofrezcan libertad a sus hijxs de desarrollarse con los juguetes, colores o con los juegos que deseen, esto no solamente lo ayuda en su crecimiento intelectual sino también a desarrollar creatividad, tolerancia, respeto hacia lo diferente y evidentemente eso se traduce en Salud Mental.

Fuentes:
(*) PAOLETTI Jo B. Libro llamado Pink and Blue: Telling the Girls From the Boys in America , (1994), Maryland, USA.
(**) Earnshaw’s Infants’ Department (1918) Artículo para el mes de Junio, Arizona, USA. (**) Revista Time. (1927) Artículo para el mes de Noviembre, New York, USA.

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