El tamaño importa y no importa

El tamaño importa y no importa

El falo o pene, es un símbolo de veneración en muchas culturas y distintas partes del mundo. Esta visión idealizada del poder del miembro masculino ha trascendido durante la historia de la humanidad, generando muchas expectativas que generan cierto temor sobre ser “malo” o “bueno” en la cama debido al tamaño.

La importancia que se le ha otorgado a la dimensión que debe tener un pene, es un tema que ha preocupado, preocupa y preocupará a muchos hombres, por un lado, debido a la gran desinformación y falta de una buena educación sexual, ya que se tiene la falsa idea de que el hombre debe saber todo sobre sexualidad. Además, se han establecidos estigmas, mitos, creencias y condicionamientos impuestos por una sociedad que insiste en definir qué es correcto y qué no.

Ahora, la razón por la cual decimos en este artículo que el tamaño sí importa y a la vez no, es para abordar este tema no sólo desde los miedos del hombre, sino desde todo lo que implica el uso y función de los genitales masculinos en la actividad sexual.

La pregunta recurrente

¿Cuál es el tamaño ideal? Pues dar respuesta a esto es tan complicado como decir cuántos insectos hay en una selva, ya que no solamente depende de lo conforme que esté el hombre con su miembro viril, si no del uso que le da y de la idiosincrasia de su pareja con respecto a ello.

A la hora de pensar en el pene, además del tamaño y el grosor, debemos también poner atención en cómo se le da uso a su herramienta, (por llamarlo de alguna forma y hacer una analogía) ya que, de nada sirve tener por ejemplo un vernier (instrumento de medición) si no se sabe usar o cómo sacarle provecho.

 Otro punto a tomar en cuenta, es el hecho de saber qué cosas le gustan a tu pareja al momento de la actividad sexual y lo abiertos que puedan ser a la hora de probar posturas o posiciones que les ayuden a conseguir el placer mutuo.

Hoy día, muchas investigaciones médicas y científicas, establecen que lo importante en la cama es qué cosas se hacen y cómo se hacen. Puedes tener un órgano sexual prominente de 20 cm de largo y con una circunferencia de 19 cm, pero si no lo sabes usar con tu pareja, puedes maltratarla. De por si muchos hombres con penes de más de 18 cm, suelen estar inconformes y desean tenerlos más pequeños, al ver como sus parejas se han quejado o por temor a ser rechazo ante el miedo de muchas mujeres al verlo.

Una cosa cierta sin importar si es pequeño, de tamaño promedio o grande, lo importante es que con tu pareja exista buena comunicación, apertura y complicidad a la hora de disfrutar del acto sexual, para poder buscar formas de mejorar juntos sus encuentros sexuales, buscando posturas o mecanismos que ayuden a tener buen sexo. En un próximo articulo profundizaremos sobre que técnicas o posiciones adoptar según el tamaño.

No sólo es el tamaño, es también la forma

La longitud a veces no es el inconveniente, existe otro factor que muchas veces se deja de lado y tiene que ver con la forma del órgano en sí, donde la aspecto y tamaño del glande o la curvatura del cuerpo del pene, suelen también influir en el tipo de placer que se puede obtener.

Para ello es bueno conocer qué cosas hacer, con el tipo de pene que tienes y cómo sacar mayor provecho. Muchas veces quienes ven un defecto, no saben que esa aparentemente deficiencia, puede ser una gran ventaja, sólo deben buscar información adecuado al respecto, practicar y disfrutar.

Entiende: el sexo no es como en las películas, no te compares

Esos cuerpos con genitales exuberantes de gran tamaño, donde las mujeres parecen estar disfrutando al máximo, muestran un nivel de resistencia donde por casi una hora están en constante penetración en todas las formas y posturas, son en la mayoría de los casos, escenas preparadas con pausas, para acomodar el encuadre de la cámara, el sonido, la luz, repetir tomas, mejorar el diálogo o el gemido, en fin. Tomar de referencia lo que pasa en una película porno no es lo más conveniente.

Compararte con los actores, creer que se debe ser y hacer lo que se muestra en estos videos, puede ser contraproducente, ya que cumplir con estándares o premisas sociales de cómo debe ser un buen coito, es algo absurdo.

Las relaciones sexuales, sean recurrentes, románticas o casuales, tienen como premisa que haya gran atracción entre los involucrados, que la química surja de manera natural y espontánea, que haya complicidad, la comunicación es vital para saber qué gusta y que no, exista siempre la idea de satisfacerse mutuamente; es una danza piel adentro, que no debe ser algo centrado en la genitalidad, el sexo implica además del pene y la vagina, explorar y disfrutar todo el cuerpo, pero sobre todo, usar en mayor órgano sexual, nuestro cerebro.

Rafael Tapias

Director Especialista Dinámica Social y Ecología Humana, Investigador, Escritor, Conferencista, PsychoSocial Trainer

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