Masturbación femenina

Masturbación femenina

Sin lugar a dudas la masturbación femenina es uno de los temas que más predisposición genera cuando hablamos de sexualidad. Desde niñas se nos condiciona a pensar que tocarnos es algo desaseado, inmoral e incluso pecaminoso. Generalmente, cuando en la adolescencia se nos enseña sobre nuestra anatomía la información está centrada en los aspectos reproductivos y no en pro del autoconocimiento y consecución del placer.

Luego ese condicionamiento se traslada a la vida sexual, en la que el disfrute del otro se superpone al placer propio, y se considera que una mujer es “buena” o la “mejor” en la cama cuando genera el mayor placer posible a su pareja, aunque eso muchas veces implique restringir o anular nuestra comodidad o satisfacción, y esta es solo una de las tantas consecuencias de limitar la masturbación femenina.

Lo importante es que podemos aprender por nosotras mismas lo que nunca se nos enseñó sobre nuestra anatomía así como descubrir algo que sólo podemos revelar nosotras mismas como: Qué nos genera placer y qué cosas no nos agradan. Cuáles son nuestras zonas más erógenas y sensibles, cuál es el grado exacto de presión, fuerza, ritmo, etc.

Aunque tenemos grandes rasgos en común, cada cuerpo es diferente y la variedad de gustos es tan grande como diversa. Incluso en nuestro propio cuerpo se generan variaciones en la forma en que percibimos los estímulos, por lo que eso que un día te lleva al orgasmo a la semana siguiente podría no ser tan agradable, ya que influyen en nuestra sensibilidad nuestro ciclo menstrual y hormonal, el estado de ánimo e incluso los niveles de estrés por razones externas.

Al ser tan grande la tabla de variables en cuanto al placer se trata, es difícil que nuestra compañía pueda saber desde el primer momento y en cada encuentro exactamente qué te genera satisfacción o qué deseas. Si bien es cierto que con la conexión adecuada en la pareja podemos predecir ciertos gustos y deseos, es casi imposible adivinar siempre cuales estímulos están siendo bien recibidos o qué deseamos a continuación,  por lo que es muy importante conocernos y poder guiar empáticamente a la otra persona durante el proceso.

Cómo, cuándo y dónde

Para algunas mujeres la masturbación puede ser instintiva y comienzan la autoexploración desde la infancia o preadolescencia, casi que sin notar que en efecto se están masturbando, descubriéndolo ya en una edad más consciente sexualmente. No obstante, muchas mujeres no conocen la masturbación sino hasta la edad adulta como consecuencia de los tabúes y preceptos morales, o simplemente desinformación. Lo importante es que la práctica o no de la masturbación sea por deseo propio y no por condicionamiento social.

En cuanto a lugar y momento, lo adecuado siempre estará ligado a la comodidad, un ambiente que no nos genere ansiedad o temor, y en el que podamos concentrarnos en nuestras sensaciones.

La forma generalmente la vamos descubriendo nosotras mismas en función de lo que vamos probando, ¡una especie de ensayo y error! Ya que como mencionamos anteriormente los gustos son muy variados, pero en términos globales podemos tomar en cuenta que la masturbación tiene muchas cosas en común con el acto sexual con otra persona, así que podemos guiarnos por las siguientes premisas básicas:

1.- El juego previo es muy importante, así que acariciar nuestro cuerpo, estimular los senos, hará que sea más placentero el momento de tocar nuestra vulva, tanto por los niveles de excitación que podemos alcanzar como porque la lubricación vaginal que se pueda generar para facilitar el proceso.

2.- Puedes probar diversas posturas. Todo depende de la comodidad y lo que apetezca en el momento, ya sea acostada boca arriba o boca abajo, de lado, de pie o sentada, etc. El cuerpo irá marcando su propia pauta.

3.- Los recursos son ilimitados. Aunque para algunas mujeres es suficiente con sus manos, y otras incluso pueden masturbarse sin tocarse simplemente cerrando con fuerzas sus piernas entrecruzadas, siempre estará abierta la posibilidad de incorporar factores externos como lubricantes, vibradores y juguetes sexuales en general, pornografía, entre otros.

Masturbación en pareja

Aunque por la connotación pecaminosa siempre asociamos la masturbación como un acto clandestino, puede ser muy placentero practicarlo en pareja, lo que sería un plus importante al acto sexual.

Se puede generar  un “intercambio” de masturbación, para explorar el cuerpo de la otra persona, o bien podemos recurrir a involucrar partes del cuerpo (bien sea manos, pene, vulva, etc.) de nuestra pareja para masturbarnos nosotros mismos, lo cual aunque aparentemente no tenga una participación activa del otro de seguro le será muy placentero igualmente.

En conclusión, si en los encuentros sexuales podemos transmitir atracción, simpatía y amor hacia otra persona, con la masturbación podemos darnos todo eso a nosotras mismas.

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