Normal, Natural o Sano

Normal, Natural o Sano

En la sociedad existe una fuerte necesidad por determinar qué es bueno y qué es malo, hay quienes prefieren decir funcional o disfuncional, correcto o incorrecto, adecuado o inadecuado. En fin, las formas para establecer qué es conveniente en el comportamiento o actuar de una persona es algo que siempre se ha hecho y se seguirá haciendo como medio para mantener el status quo de posible tranquilidad social y evitar situaciones anárquicas.

En el caso particular de las personas, se ha tratado de establecer cual es el termino más propicio para determinar que tan bueno o no son las acciones y actitudes de alguien. Es común entonces escuchar, que el comportamiento de un individuo puede ser: normal, natural o sano. Sin embargo, el uso de estos adjetivos muchas veces se desfasa de la realidad, ya que terminan siendo un juicio de valor que en la mayoría de los casos suelen ser incoherentes o denigrantes.

Desde que los humanos tenemos consciencia y capacidad de discernimiento, hemos desarrollado una creciente necesidad de reconocimiento de quienes interactúan directa o indirectamente con nosotros. Nuestra condición de especie gregaria hace vital la convivencia con otros para nuestro crecimiento, desarrollo y supervivencia.

La cosa es que ser reconocido o aceptado por los diferentes grupos de interacción social, se ha vuelto cada vez más complicado por los preceptos, constructos, exigencias, mores y normas que imponen las culturas, las sociedades o grupos de poder que promueven formas de comportamiento particulares que según su manera de pensar determinan estilos de vida peculiares.

Esto nos lleva a la pregunta de siempre, ¿Cuál de estos tres términos (normal, natural o sano), es el adecuado para calificar o determinar que una persona está actuando de una forma aceptable?

Empecemos con la normalidad

“Tú no eres normal” me expresó en una oportunidad un amigo, por el simple hecho de no hacer lo que comúnmente hace el resto de las personas y que por acuerdo social se ha establecido de manera consciente o inconsciente. La normalidad es la práctica recurrente de algo: una conducta, acción o situación que se asume como un comportamiento habitual y que no merece ser criticado o juzgado, ya que es socialmente reconocido y aprobado.

Si hacemos algo diferente a lo “normal” la sociedad será la primera en menospreciar y lapidar estas conductas que rompen o desestabilizan aquello que se cree correcto, sólo porque una gran mayoría lo hace. La cuestión es que no por ser la norma, quiere decir que sea conveniente para los individuos o para la sociedad.  

Las normas en sí son herramientas de control grupal, por lo cual suelen variar de una cultura a otra, esto hace que carezcan de sustentación lógica y sean más fáciles de quebrantar, generalmente sus postulados están sujetos al pasado, o sea, basados en algo quizás desagradable que le pasó a alguien y se quiere evitar repetir por miedo. Como recurso social de manejo de masas es importante el uso de normas, sin embargo, como término para determinar si algo está bien o no es ambiguo.

El hecho de que un grupo o un individuo no cumpla con los cánones habituales establecidos por una sociedad, no hace malo o aberrante a ese grupo o persona. Por ejemplo, para los Los Mosuo, sociedad matriarcal ubicada entre China y el Tíbet, es normal la convivencia con sus familias en grandes casas alrededor del Lago Lugu donde la propiedad recae en la madre. Las mujeres se encargan de las finanzas, de criar y dar el apellido a sus hijos. A los hombres se les relegan las decisiones políticas. Para las Mosou no existe el concepto de matrimonio por lo que practican las «visitas de amor». Los amantes no viven bajo el mismo techo y la paternidad poco importa. Los hombres residen toda la vida en la casa de su madre donde representan la figura del padre con sus sobrinos, en esta sociedad la mujer es la que tiene mayor peso y relevancia.

Para otras culturas de raíz patriarcal o machista, este tipo de comportamiento social no sería aceptado, y sería percibido como anormal, ya que dentro de sus preceptos, que una mujer tenga mayor poder e importancia que el hombre está mal y por ello no lo ven normal, según sus creencias y posturas.

Usar el término normal para definir si una persona o grupo está obrando bien, resulta prejuicioso y deshonroso. Hoy día, se discute constantemente sobre si son normales o no las diversas formas de preferencia sexual, en este punto podríamos decir que, dependiendo del lugar, el tiempo y la comunidad, puede ser normal o no según el nivel de aceptación que tenga esa cultura o grupo social, hasta allí podemos decir que está bien el uso del término. Pero usar normalidad como sinónimo de bueno, es simplemente un error.

¡Si es natural, es bueno!, pues para mí, no tanto.

Hay quienes para evitar caer en la diatriba de lo que es normal o no, prefieren el uso del término natural, ya que según todo lo que se hace bajo lo que rige la naturaleza es lo adecuado. Pero, no todo en la naturaleza hace bien, hay quienes se exacerban en el uso de lo natural y los excesos son perjudiciales. Si lo natural fuese tan bueno, todas las mujeres tuvieran solo parto vaginal, la cuestión es que la gran cantidad de desgarres, hemorragias y muertes de neonatos por forzar el parto natural, llevó por seguridad de la madre y el bebe, a utilizar la cesárea o intervención quirúrgica como método para salvaguardar la vida de los involucrados, esto nos muestra que el hecho de ser natural no necesariamente sea lo más conveniente.

Para muchas personas, por ejemplo, el sexo anal es contra natura, ya que el ano no está diseñado para recibir penetración, mas este tipo de práctica es milenaria y además da mucho placer si se siguen algunas premisas fundamentales a nivel de higiene y preparación para que sea agradable y placentero. Lo que podría ser perjudicial es la falta de cuidados y el abuso excesivo de esta área, así como de cualquier otra parte del cuerpo. El problema no es lo que se hace, la cuestión está en el cómo y los excesos.

En tal sentido, justificar que lo que haces está bien por que es natural, no necesariamente te hace mejor que otros o te pone en una posición de persona correcta en tu actuar. Comer es un acto naturalmente necesario, pero lo que comes, cómo lo comes, cuándo lo comes y la frecuencia, pueden evidenciar que no necesariamente estés actuando de la mejor forma.

Lo hacen porque es lo más sano

“Si no te hace daño y no le hace daño a los demás, tienes toda la libertad de disfrutarlo” esta es una premisa que entra dentro de lo razonable a la hora de determinar si lo que quieres hacer es conveniente o no.

Hoy día, más que saber si eres normal, si está dentro de lo natural lo que haces, o si algo está bien o mal, lo que realmente importa es si tus acciones son saludables, que lo que practicas lo haces de manera consensuada, segura y consciente. Es una cuestión de amor propio, sumado al respeto hacia los demás.

Basándonos en esto, antes de calificarte o cualificarte como normal o natural, es mejor que te preguntes si lo que estás haciendo es sano para ti en todos los aspectos: físico, mental, emocional y espiritual.

Rafael Tapias

Director Especialista Dinámica Social y Ecología Humana, Investigador, Escritor, Conferencista, PsychoSocial Trainer

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