Sexo anal: ¿Tragedia o placer?

Sexo anal: ¿Tragedia o placer?

¿Eres pasivo?, ¿O eres un hombre bisexual o heterosexual a quien le gusta utilizar juguetes dentro de ti pero lo encuentras doloroso?, ¿Has practicado alguna vez sexo anal y fue un desastre? ¿Eres gay y disfrutas del sexo anal pero tienes inseguridades? Todas estas interrogantes podrán ser respondidas si continúas leyendo.

Entendemos que el punto G masculino está aproximadamente a 4 ó 5 cm al interior del ano, que realmente es el lugar donde se encuentra la glándula prostática, responsable de producir la mayoría del semen y también una de las zonas erógenas y más sensibles. Es aproximadamente del tamaño y forma de una nuez.

Ahora ya que entendemos que la penetración anal es la forma de que algunos
hombres sienten el mayor placer sexual, yo como siempre insto a practicarlo por lo que daré unos simples consejos para que el sexo anal sea muy placentero y no trágico o doloroso.

Utilizar siempre preservativo

A través del sexo anal se puede contraer infecciones, ya que las paredes del ano y del recto se rompen con cierta facilidad, produciendo pequeñas heridas o fisuras a través de las cuales las bacterias y los virus pueden llegar al torrente sanguíneo. Además, dichas paredes son absorbentes, por lo que la sangre o el semen de la pareja sexual puede entrar en el organismo a través de la mucosa anal aunque no exista ninguna herida.

Además los condones o preservativos protegen un 99% la posibilidad de contraer
alguna ITS (infección de transmisión sexual) como el VIH, Sífilis, Gonorrea, Clamidia,
Hepatitis B y Hepatitis C, evitando que cualquier fluido entre por esas pequeñas fisuras nombradas anteriormente.

Y lo más importante es que el preservativo evita accidentes desagradables con
partículas de heces fecales que pueden quedar en el recto después del lavado y es de
mucha ayuda en caso de que no se haya realizado. Sin embargo es razonable que la
persona que esté contigo entienda que existen posibilidades de que estos accidentes
sucedan y los condones son la mejor alternativa para lidiar con ellos.

Emplear un lubricante adecuado

Para evitar una penetración dolorosa es fundamental utilizar mucho lubricante, tanto en el ano como en los dedos y, posteriormente, en el pene. Su uso facilita que la fricción no
produzca heridas, tanto en el ano como en el pene. Es aconsejable que dicho lubricante sea hidrosoluble, ya que al ser compatible con el látex evitará que se rompa el preservativo.

Es necesario entender que este tipo de lubricante se seca muy rápido, así que, para prácticas sexuales más extendidas se puede utilizar también un lubricante a base de
silicona compatible con el látex. Algunos tipos de lubricantes, como las cremas o la
vaselina, pueden irritar la zona anal, por lo que debemos evitarlos al máximo.

Trabajar para que el esfínter se dilate y la persona se relaje

Si eres el activo, la penetración debe iniciarse muy despacio para dar tiempo a la
otra persona a relajarse, recuerda que es un encuentro de placer y no un tren entrando a un túnel. Para el pasivo, inspirar y espirar facilita que los músculos (el
esfinter) del ano se relajen.

Cuanta más confianza e intimidad tengas con tu pareja sexual, más fácil será
relajarse, y esto les ayudará a que el esfínter pueda dilatarse, la penetración no sea
dolorosa y que no se presenten fisuras o heridas en el ano producto de una escasa
apertura anal.

No hacer movimientos bruscos

Una vez se hayan introducido los dedos o el pene, no se deben hacer movimientos
bruscos. Si el ano se contrae, tenemos que esperar a que se vuelva a relajar para sacar lo que hayamos introducido, de lo contrario haremos daño a la otra persona, esto también tiene mucho que ver con el cómo tú y tu pareja sexual decidan tener relaciones sexuales. Si eres sadomasoquista o te gustan prácticas más rudas debes tomar otras precauciones.

Prácticas individuales

Para los principiantes recomiendo aprender a relajarse con la práctica en solitario,
introduciendo los propios dedos o consoladores de diferentes tamaños, protegiendo los juguetes con condones y utilizando muchisimo lubricante.

Si nos encontramos cómodos con la pareja sexual, el momento y el lugar en el que practicamos el sexo anal, y si se realiza la práctica suficiente, puede llegar a ser indoloro.

Lavados Anales

Una de las consideraciones más importantes para algunos, sobre todo los hombres
activos que se sienten asqueados si algún accidente llegase a suceder. Se debe entender que esa es una zona que alberga muchísimos microorganismos, heces fecales y que si se puede lavar será mejor para ambos.

Sin embargo en los últimos años se ha gestado una corriente de personas que indican que éstos lavados solo barren la flora intestinal normal y son dañinos, esto lo debes discutir con tu pareja sexual para que no existan inconvenientes y en caso de que tengas alguna relación ocasional mi consejo es hacerlo y así evitar incomodidades y momentos de vergüeza.

Existen otros consejos que puedes preguntarme sin inconvenientes sólo te recuerdo
que para practicar el sexo anal debes estar seguro de que quieres hacerlo, estar cómodo, preparado y que la persona que vaya a compartir ese momento contigo te guste lo suficiente como para hacerlo. Explora tu cuerpo y conoce tu punto “G”.

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